Esta ciudad
jamás perecerá inundada.
Profundos caños drenan:
auras negras de obscenas miradas
y la hostilidad del tiempo llueve sus palabras
en precipitaciones de fango.
Los periplos de agua dulce
refrescan y limpian
las empinadas calles de nuestras almas.
Esta ciudad
empalma con mi esencia.
Drenan sus suburbios
por la punta quebradiza de este lápiz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario